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Las palabras, el lenguaje…

El lenguaje de las palabras… uno de los grandes puntos que distancian la poesía entendida en su concepción metalingúística con el haiku.
Últimamente hemos visto en el foro de nomichi, textos en los que prima un lenguaje poético…

Sin temor a equivocarnos, diremos que las palabras usadas en el haiku desde luego, han de ser “escogidas” de entre las más cotidianas…tanto como sea posible, como lo es en su esencia el haiku: cotidianeidad.

En ese aspecto, no erraremos, si escogemos el término menos erudito… si puesto que una palabra tiene su contrapartida en un cultismo… necesariamente usaremos la primera. Los cultismos lo que hará es estorbar al mensaje, osea el haiku.

Esto mismo sucede con mi ser yo, mi estar “yo”

Como las respuestas tipo:
Yo lo he visto o vivido, o yo eso fue lo que ví

A veces las interferencias del YO minan la capacidad de asombro del haiku. O la capacidad que se le atribuye al haiku para asombrar.

En la medida en que se va produciendo una transformaci󮠥n nosotros, en nuestro YO, el haiku penetra cada vez má con toda su fuerza, desprendiéndose el YO y el Ego con que un escritor puede llegar a impregnar sus textos.
Cierto es que todo lo que escribimos no es haiku, pero es el camino que nos lleva a intentar y fallar hasta que un día un texto no nos falla: un Haiku..!adelante!

Por tanto, nuestra capacidad de respuesta, tiene que estar también ahí

Responder a esa necesidad de saber qué es haiku? Por que una cosa tal vez tengamos segura: lo que NO es haiku. Que después de leer muchos, y de escribir muchos más percibiremos el haiku que hay detrás de un texto.

Nuestra capacidad de respuesta a las transformaciones. A cómo con el silencio, hablamos. O cómo sin “hacer nada”, hacemos. Esto último muy proximo al taoismo: WU WEI literalmente nada. Y es que hacer-lleva consigo, errar.
Las apreciaciones personales o cómo las proyectamos en nuestros textos, envían señales erróneas de lo que es haiku.
Apartémonos del lenguaje simbólico, del lenguaje invadido por el Ego, que  considera que debe plasmarse cuán erudito soy, o qué hábil por usarlo así o ”asao”.

Limitemos la brevedad con naturalidad y espontaneidad.

Todo es paradoja y dualidad, pero todo es una “verdad”. La del haijin. Entonces…patrón o norma?
Una vez desentrañado lo que no es haiku, por que solo por el camino del no haiku se llega a él, se ha impuesto siempre esta duda.
Lo que llamamos “norma” vox populi, no es más que el mecanismo y la habilidad para seguir un patrón. Las normas están para quebrarlas…posiblemente, pero sólo cuando se saben que lo son. Y hay que ser muy trasgresor, o muy experto, para hacerlo.

Pero qué hay del patrón?

Esto es lo que me produce la lectura, una y otra vez de cuantos textos son enviados al taller. Sin menospreciar ninguno, pero con capacidad crítica digo: Demasiado patrón en ellos.
Me explico:

Uno dos tres.
Y cuatro cinco seis
y diecisiete.



Kire en el primer verso y termino con una frase magistral.

Uno dos tres
Y cuatro cinco seis.
Y diecisiete.



Dos primeros versos y un kire magistral normalmente coincidiendo con kigo.

Dos patrones que se repiten hasta la saciedad… el patrón, es lo que establecieron los clásicos logrando conciliar cada elemento del haiku. Romper el patrón y lograr el haiku… es el camino de la experimentación.

La luna en la ventana y el ladrón con la almohada de Ryokan o la soledad de santoka, o La nieve de buson, el amor familiar de takako, la serenidad de issekiro, la mariposa de moritake o las ranas de basho… no sólo siguen un patrón que trasgreden, si no que la norma la elevan a categoría.

Para comenzar a escribir haiku una vez establecido norma y patrón, lo ideal es lograr haiku a través del patrón, puesto que las normas son flexibles, trata solo de fijarlas en tu cabeza.

Sigue el patrón o patrones que los iniciados van elaborando basados en sendos ejemplos anteriormente expuestos.

Sé consciente de que lo que en un primer momento es mera descripción de un instante, con el tiempo se transformará en una visión global de tu YO en el mundo… permite esta transformación en ti, limita que tu ego interfiera, no lo negaremos ni lo eliminaremos) para que logres llenarte se ese vacio que deja el haiku. El vacío, un elemento del haiku, que para los occidentales, expertos en decir y hablar (vaya me siento mal con mi charleta en estos momentos jiijijijijjij) y exponer en nuestros escritos poéticos, puede resultar algo
complicado.

En la medida en que dejes de preguntarte qué es haiku, más cerca estarás de lo que no es, y eso, te ayudará a intuir lo que se experimenta.Vacíate de prejuicios: es que me habían dicho…es que he leído…es que he visto…
Aparca tu ego, y el YO en los haiku… sabemos que hay un yo, detrás de cada haiku, la mirada y la presencia del haijin, no necesitas redundar. Aprende a contemplar: interioriza los detalles de tu vida cotidiana y luego ve más allá.

Organiza en un cuaderno de experiencias o caja de haiku (esto es de fleitas), los detalles que una vez contemplaste…ellos te darán la pauta para un haiku futuro.



Y sobre todo ten presente tres cosas:

Wabi-sabi: por el cual cuanto existe es hermoso y cuanto es hermoso lo es por ser llevado por el paso del tiempo y por la no mano del hombre en contra a la belleza manufacturada y perfeccionista.

Aware: originalmente sensibilidad hacia las cosas, evoca sentimientos

Ki: el ki es una de las reglas que rigen la versificación del haikú o haikai; se llama también kigo (palabra de las estaciones). Son aquellos vocablos correspondientes a cada una de las cuatro estaciones del año, que utilizadas en haiku, automáticamente sirven para insinuar a qué estación se refiere. A veces son nombres de flores, de plantas, de frutas que se cosechan en tal o cual estación, y otras veces, son nombres de insectos, de animales o peces. También los fenómenos de la naturaleza o días festivos relacionados con ceremonias
religiosas pueden ser el kigo que explícitamente señala la estación. Atsuko Tanabe La sandía es el ki del verano, por lo tanto se evitaría el uso de ´verano´.

NO tengo mucho más que decir salvo que: en un haiku “clásico o no” importa más lo que no se dice y aquello que la atmósfera logra transmitirnos más allá del lenguaje.






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