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¿Cómo llegar a ser “poeta de haiku”? cap.1

Reconozco que el haiku me apasiona. Bueno no es de extrañar. El haiku apasiona. Hay épocas que soy sumamente fructífera, otras entro en una especie de letargo, momento que aprovecho para leer. Sobre todo en Internet. Ah! Gran invento.

La enciclopedias a la vez que nos instruyen, nos destruyen mitos. Pero también nos colapsan, nos agotan y nos confunden…demasiadas manos que rellenan sobre un solo tema.
Pero no me quedo ahí. Procuro rodearme de buenos libros…Ah! los libros. Qué gran invento!
Unos y otros ponen a nuestro alcance la maravilla del saber. Y sobre haiku, aún más extraordinario camino hacia su profundo conocimiento. Pero sólo teoría.

¿Qué ocurre en la práctica? o mejor dicho…¿qué ocurre con la práctica?

Ahí es donde se carece de referencias. ¿por qué? Por que evidentemente todo lo que se escribe en base a un patrón 5-7-5 lamentablemente NO es haiku.
A propósito de esto, tengo que comentar el reciente Concurso de Haiku que Renfe cercanías ha convocado. No sé muy bien cuales son sus objetivos, si que la gente se acerque al haiku; si que aprendan haiku; si usar el haiku como la moda perfecta para sus fines.Lamentable. Moda perfecta.

Para los que no opinamos que sea moda, y sobre todo para los que vamos poco a poco caminando por la senda del haiku, este Concurso nos parece (a mí por lo menos) si no abominable, sí lamentable.

Entiendo que detrás de cada 17 sílabas hay un esfuerzo, el cual aplaudo; pero, considero que podían haberse tomado la molestia de consultar a expertos españoles sobre el tema haiku antes de convocar nada. Y sobre todo, para seleccionarlos. Expertos españoles haberlos haylos, y grandes páginas dedicadas altruistamente a difundirlo, enseñarlo, guiar a los poetas de haiku, a los aprendices a los iniciados… Pero como siempre prima más la moda y lo mediático. Sin embargo a quien resulte ganador, se le felicitará por su excelento texto, faltaría más, que no haiku

Hecha esta salvedad, continuo con lo mio.
¿qué ocurre con la práctica del haiku? ¿Cómo llegar a ser “poeta de haiku”?
No es de extrañar que todo el que lea sobre haiku: la brevedad y se decida a escribir vea la vida bajo 17 sílabas. A veces convertimos los haiku en tan diminutos textos que no son otra cosa que telegramas.
No escribamos más de la cuenta pero tampoco menos.

El instante vivido tiene que ser contado en 17 (como una guía, vaya si hay una más tampoco te obsesiones) con sus determinantes, si los necesitara. Pero nunca con alegorías, con simbologías, con las metáforas propias del principiante.
Cuando llegamos al haiku, solemos tener la información justa y precisa, pero pobre por lo que la cualidad y la efectividad no obtiene resultado. Suelen ser superficiales, quedándose sólo en el instante que el haijin quiere reflejar, sin apreciar que detrás pueda haber algo más. El resultado son textos descriptivos.
Si en la lírica mucha información implica un bloqueo de los impulsos del poeta, que finalmente decide por su forma y estilo propios independientes de ella, en haiku, al contrario, la información significa un acercamiento al espíritu que lo consagra como género.


Si algo he aprendido es cómo el haiku comunica a través de la insinuación y la sugerencia, un momento de profunda percepción y entendimiento con la naturaleza o la condición humana. El haiku no afirma este entendimiento, si no que lo supone o insinua.

Esto significa que para escribir haiku debes evitar palabras que interpreten lo que tu experimentas, como por ejemplo “Bonito”, “precioso”, “horrible” o “misterioso” entre otras y, poner tu punto de mira, en palabras que objetivamente comuniquen lo que ves, lo que hueles, lo que oyes, lo que palpas, lo que saboreas.

Esto es, en vez de escribir sobre cuales fueron tus reacciones ante determinados estímulos, en un buen haiku, al contrario se escribiría sobre cuales fueron las “causas” que provocaron tales reacciones. De este modo el lector, tus lectores, pueden experimentar lo mismo que tú, sin tener que dar explicaciones.

Es por ello que se dice, que si un haiku ha de ser explicado, ya no es haiku.
Otro día hablaremos de otras claves… para llegar a ser “poeta de haiku”.






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